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Un directivo conforme con el papel realizado

Culiacán, Sinaloa, a 05 de septiembre de 2010. Martín Palomares dice orgulloso y con la frente muy en lo alto, que se va bastante contento porque su legado va más allá de los logros materiales: deja una Liga muy unida y de mucha armonía.

 

El directivo que cumplió un interinato de 365 días sustituyendo a Sergio Rodríguez, abrió las puertas de la Culiacán AC para darle paso a la actividad previa a la temporada 2010-2011, pero también para cumplir con otros dos puntos muy importantes; hacer entrega de una importante obra (un baño) y cumplir con el proceso de cambio de mesa directiva.

Palomares

Con esto último, y al registrarse una sola planilla, Palomares ratifica que la unidad y la confianza de la comunidad deportiva fue el común denominador en la AC, pues los padres de familia avalaron la continuidad de un proceso que Martín inició y que ahora le tocará a sus sucesores, encabezados por José Manuel Moreno, quien fungió como vicepresidente en la directiva saliente.

 

“Cuando tomamos el control de la Liga como relevo, nos propusimos integrar a todos los padres de familia contra la apatía, y creo que lo hemos logrado”, dice con mucha personalidad Palomares.

 

El directivo confiesa en que lo deportivo los resultados no se dieron como lo esperaban, pues solo se consiguió un título en la categoría Juvenil Mayor (Interligas). Por esa razón, implementaron un sistema de nivelación que espera arroje resultados más halagadores para la próxima campaña.

 

“Fue un año de muchos proyectos, de nivelación de equipos, pero lo más importante, es que logramos la confianza de la gente en lo económico, en autoridad y en poder. Este último se utilizó mucho entre las familias, y la nueva directiva le dará continuidad, porque es un equipo de trabajo muy fuerte, muy sólido, con el reconocimiento amplio de los padres, y sobre todo, de mucha confianza”.

 

Pero Palomares también destaca otro aspecto; que la mejor inversión fue la atención tan especializada que le otorgaron a cada padre de familia, y que con ello se logró el respaldo total de la gente como algo primordial.

 

Martín nunca pensó en una reelección, pero el hecho de ya no ocupar un cargo tampoco lo alejará de quienes ya lo sustituyeron, sino todo lo contrario, pues ha levantado la mano para ser uno de los principales motores en todas las tareas que vengan en camino.

 

Además, dijo, la familia le reclama más tiempo.